Saludos foreros,
Disponiendo de unas pocas y maltrechas figuras Exin West que recientemente han llegado a mis manos, comencé los preparativos para su reparación y reciclado, como ya comentaba en otro hilo (
algunas-figuras-exin-west-pasan-por-el-taller-t2976.html).
Entre ellas estaba el clásico oficial de caballería que se encontraba concretamente en este estado...

Uséase, lo típico; el revolver había perdido el cañón, el sable su extremo y la pintura pastosa habitual en aquellos tiempos...
De reperente la figurilla me sugirió algo

lo iba a convertir en un oficial superior de la Confederación. Repasé mi pequeña biblioteca al uso, hasta encontrar un personaje que se ajustara a mis propósitos y, sobre todo, a las características y limitaciones de la pieza. Entre el amplio elenco del generalato confederado no fue difícil dar con una personalidad que encajara, casi a la perfección, con la veterana figurilla.
Vamos con una pequeña reseña histórica del personaje escogido:
Earl Van Dorn (1820-1863).
General (
Major-General del ejército de la Confederación). Nacido cerca de Port Gibson (Mississippi). Graduado en el puesto 52º (de 56

) en su promoción de West Point. Participó en la guerra contra Mexico y en las guerras indias, en las que acabaría ascendido a
Major (Comandante) de caballería. Con la declaración de la guerra civil fue promovido a
Brigadier-General de las fuerzas estatales de Mississippi, validando el cargo, en junio de 1861, en el ejército provisional de la Confederación. Apenas unos meses después fue definitivamente ascendido a
Major-General. Van Dorn desempeñó diversas competencias, entre ellas el mando militar de la región de
Trans-Mississippi o el del cuerpo de caballería de Pemberton, participando en batallas como Siloh (1862). De temperamento fuerte, adicto al poker y mujeriego, encontró un inesperado final debido a sus atenciones a la atractiva mujer del anciano Dr. Peters, un prominente personaje local de Spring Hill, Tennesse, donde Van Dorn estableció su cuartel general. El galeno, que acusaba a Van Dorn de 'haber violado la santidad de su hogar', faltando a su juramento hipocrático, , disparó al general en su propio despacho, causándole la muerte. Fue juzgado por ello, resultado libre de cargos por su crimen, de acuerdo a la justicia de la época...
El aspecto del personaje.
Van Dorn se tenía por un dandy, pero ello no era óbice para que conservara y utilizara su viejo uniforme de cuando era oficial en el ejército de la Unión. Así, aunque la Confederación a esas alturas ya había prescrito su propia normativa, Van Dorn se presentó en 1862 en el estado mayor del ejército de Price, vistiendo su viejo uniforme azul oscuro, con hombreras de general (formalmente prohibidas, ya que el ejército confederado usaba los nudos austriacos de las mangas y las divisas de empleo en el cuello). Su única concesión al reglamento era el kepis confederado, dotado también de los correspondientes nudos.
Para saber más: Katcher, P. (2003):
American Civil War Commanders (4). Confederate Leaders in the West, Osprey, Elite 94.
Y vayamos ahora con la necesaria
transformación de la figura.
En primer lugar fue necesario un pequeño acto traumático; recordemos que Van Dorn llevaba kepis, no sombrero de ala ancha. Así que un poco de segueta de precisión y el sombrero fue a parar al cajón de sastre, a la espera de un nuevo dueño. La cabellera del general fue completada con un poco de masilla bicomponente (Milliput), marcando las guedejas del interfecto. Sobre ella planté el kepis.
La reconstrucción del revolver fue laboriosa (en especial colocar el punto de mira), pero satisfactoria. Un poco más de plástico y estaño completó la funda del sable, así como el extremo del fajin, espuelas, etc.
Después vino el caballo... La silla Exin West, amén de no corresponder a la época ni al modelo, dejaba a su jinete 'en el aire'. Así que la retiré (al cajón de repuestos), sustituyéndola por una Airfix, modificada en la que, ahora sí, asienta su jinete a modo.
Le faltan los estribos, una correa del sable, que colocaré tras la pintura, así como el atalaje del caballo, pero creo que va dando idea del resultado final...
Ya me contaréis si os va complaciendo





1.
Atención, el General Van Dorn se presenta en el estado mayor!Los oficiales veteranos le ponen al corriente de la situación... los yankees harían bien en temer al impetuoso general, aunque (bien pensado) también debieran hacerlo los celosos maridos de Spring Hill. Habría que preguntarle al Dr. Peters, el 'Otelo' local, a quien su amabilidad le jugo una mala pasada. Quién le mandaba invitar a tomar el te en su casa al pomposo rompecorazones? Pero,
politesse oblige, y allá se presentó el general con su arrolladora personalidad y sus maneras refinadas, dejando rendida a sus pies a la bella y joven mujer del galeno. El resto, como ya se ha contado, es historia!





2. Reconociendo las líneas enemigas...Los servicios de información militares de la época no estaban suficientemente desarrollados. En ocasiones, aún contando con un conocimiento del terreno y sus circunstancias, hacerse una composición cabal de las posiciones y fuerzas concretas del enemigo era una tarea ardua y...arriesgada. Además de recurrir a informantes locales y exploradores, muchos oficiales preferían un reconocimiento en persona de las líneas enemigas. Más de una vez, aquellas salidas acabaron en tragedia. Bien, aquí tenemos a nuestro general, a lomos de su montura favorita. Después veremos una representación del reconocimiento armado del general. Durante la exploración, tanto él mismo, como su pequeño escuadrón de escolta, se ven obligados a salir espoleando y a tiros, al darse de manos a boca con una unidad enemiga, tan perdida como ellos en el denso bosque...








Proxima entrega: en la enfermería...
Cordiales saludos
Última edición por Rodrigo A. de Logroño el Sab 02 Oct, 2010 7:57 pm, editado 5 veces en total