Durante los siglos XV y XVI la situación política en el reino de Castilla se tradujo en la edificación de numerosos ejemplares de casas fuertes con ciertas características comunes: organización en doble recinto, regularidad de trazado y una destacada torre del homenaje. El alcázar de Niebla es una de estas fortalezas señoriales renacentistas; un alcázar cristiano erigido en el s.XV por Enrique de Guzmán, Duque de Medina Sidonia y Conde de Niebla, sobre la primitiva alcazaba islámica.
Realizado en mampostería, el conjunto presenta un rotundo perfil, pues no han sobrevivido las almenas, parapetos, garitas o matacanes originales. La fortaleza consta de dos recintos rectangulares: el occidental, de menores dimensiones, albergaba estancias de servicio, caballerizas, corrales y granero. El segundo patio se separaba del primero por un foso y un puente levadizo, estando destinado a usos señoriales y habitacionales.









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