Aconteció pues que el plebeyo se hizo a los mares de internet sin más equipaje en la maleta que las ganas y la ignorancia, y ya me estoy hartando de hablar de mí mismo en 3ª persona, que parezco un político venido a menos. Na, que di con la página de NG, pero algo hacia mal y no había manera de comprar. Así que, compré en gualapó el que os enseño ahora, el castillo del pardillo. El castillo es este

Y el pardillo soy yo







