una chulada. Un reto para exinear , no hay duda.
En el siglo XII, el Castillo de Ponferrada era tan sólo un poblado protegido con una cerca levantada con cantos y barro. En el año 1178 el rey Fernando II autorizó oficialmente el establecimiento en Ponferrada de una encomienda de la Orden del Temple. Los Templarios reforzaron entonces la vetusta cerca con muro de cal y canto.
En el año 1196, el rey de León Alfonso IX reforzó su posición en Ponferrada, relegando a los Templarios a un segundo plano -a favor de la Orden de San Juan- frente al inminente ataque del rey de Castilla Alfonso VIII el Noble.
En el año 1211, el rey Alfonso IX volvería a depositar su confianza en los Templarios y les donó la villa de Ponferrada.
En el año 1226, los Templarios completaron la fortificación de Ponferrada. La Orden del Temple estuvo en Ponferrada hasta el año 1308. Para evitar la confiscación del Castillo de Ponferrada, el último Maestre castellano del Temple Don Rodrigo Yáñez entregó la villa al infante Don Felipe (hermano del rey Fernando IV).
En el año 1310 -siendo rey de Castilla y León Fernando IV el Emplazado- se produjo el proceso contra la Orden del Temple: El concilio de Salamanca declaró inocentes a los Templarios de Castilla, León y Portugal; dos años después, el concilio de Tarragona tomaría la misma decisión con los freires de Aragón. Pese a todo, el Castillo de Ponferrada le fue confiscado a la Orden del Temple, pasando a pertenecer a la Corona.
En el año 1340 el rey de Castilla y León Alfonso XI el Justiciero donó Ponferrada a su mayordomo mayor, el señor de Lemos Don Pedro Fernández de Castro el de la Guerra; dicho señor construyó en la fortaleza un edificio conocido como Castillo Viejo.
Tras la muerte de Don Pedro -en el año 1343- Ponferrada pasó a pertenecer a su hija Doña Juana de Castro. En el año 1354, el rey de Castilla Pedro I el Cruel contrajo matrimonio con Doña Juana de Castro (viuda de Don Diego de Haro) -provocando así un escándalo mayúsculo entre los nobles y la Iglesia, pues aún estaba vinculado a Doña Blanca de Borbón-. Finalmente, Doña Juana fue abandonada por el rey castellano y -quizás para vengar la afrenta sufrida por su hermana- Don Fernando de Castro se pasó al bando de Enrique de Trastámara, utilizando el Castillo de Ponferrada como centro de operaciones contra el rey Pedro I.
En el año 1374 murió Doña Juana de Castro y el rey de Castilla Enrique II se apoderó del castillo.
En el año 1394 -siendo rey de Castilla Enrique III el Doliente- el castillo pasó a manos del cuarto conde de Lemos, Trastámara y Sarria Don Pedro Enríquez de Castro.
En el año 1400 pertenecía el castillo al duque de Arjona y conde de Trastámara Don Fadrique Enríquez. Don Fadrique comenzó las obras de construcción de la Torre del Rastrillo. En 1427, Don Fadrique se alineó con los Infantes de Aragón en las luchas que éstos mantenían contra el rey de Castilla Juan II. En 1429, el Duque de Arjona fue encarcelado; al año siguiente, murió en la horca.
En el año 1430 pasó el castillo a pertenecer a la viuda de Don Fadrique, Doña Aldonza de Mendoza. En 1435, Doña Aldonza murió sin descendencia y heredó el castillo su primo Don Pedro Manrique. En 1440, Don Pedro murió y heredó el castillo su hijo Don Diego Manrique; pero se le obligó a entregarlo al Conde de Lemos, quien lo reclamó tras casarse con Doña Beatriz de Castro.
En el año 1440, el castillo se entregó a la hermana del duque de Arjona Doña Beatriz de Castro y al esposo de ésta, el primer conde de Lemos Don Pedro Álvarez de Osorio. El Conde de Lemos realizó una profunda reforma en toda la fortaleza, convirtiendo el antiguo recinto templario en un conjunto palaciego al que se denominó como Castillo Nuevo. Entre otras obras que se realizaron, cabe destacar la finalización de la Torre del Rastrillo o Torre de los Caracoles, el Cubo Nuevo o Nueva Torre del Homenaje, la Torre de Cabrera, la Torre de Monclín, la Sala de Armas y la Bodega.









Bienaventurados los cortos de vista porque no podran ver mi careto de lejos. 

























