JJNiko escribió:
Uys en el castillo negro no, que mal rollo...

Con los fantasmas del hielo por allí rondando...
Yo empecé la mili haciendo las guardias con lanza, pero cuando la acabé ya teníamos trabucos...
Hice la mili voluntario en ferrocarriles, desde julio de 1980 hasta julio de 1983. Al acabar teníamos una plaza fija en renfe... y en julio de este año cumplo ya 9 cuatrienios (36 años de antigüedad)...

Por eso pese a que me fascinaban los trenes, tanto de verdad como en miniaturas, cuando empecé a trabajar con ellos también empecé a cogerles cierto asquillo...
En esos años de mili estuve en un mazo de cuarteles y trabajando en un web de estaciones. Cuarteles en Madrid, Valladolid, Zaragoza y Valencia. Estaciones en las que he trabajado.... Valladolid Campo Grande, Zaragoza Delicias, Valencia Término (ahora Nord), Benicarló, Santa Magdalena de Pulpis, Ulldecona, Freginals, Santa Bárbara, Mianes, Peñíscola, Teruel, Jérica, Masadas Blancas, Puebla de Valverde... Y seguramente me olvido alguna...
Olvidaba un detalle curioso... Cuando estuve en Zaragoza en realidad estábamos en periodo de cursos teóricos, sin hacer prácticas trabajando, pero como éramos los "ingenieros" del ferrocarril nos tocaba ir a la estación de mercancias a supervisar la carga en los trenes de... CARROS DE COMBATE
Primero nos tocaba preparar los vagones. Eran unas plataformas con bogies (los carretones de varios ejes que van en cada extremo del vagón) de tres ejes en este caso, ya que cada carro pesaba del orden de las 55 toneladas, y eso sin ser de los más grandes (el panzer Tiger alemán de la II guerra mundial pesaba unas 60 tm, y el King Tiger 70, y los Leopard actuales pesan más de 60 tm). Teníamos que abatir todos los testeros y teleros de las plataformas. Los teleros son esas barras de un metro o metro y poco con un gancho en el extremo superior que hay en cantidad variable (normalmente están a algo más de distancia que su altura para que se puedan abatir con facilidad sin tropezar unos con otros) a lo largo de los laterales del vagón, y que sirven para atar la carga para evitar que se desplace y caiga del vagón. Los testeros son esos pequeños tabiques que hay en ambos extremos del vagón, y cuya finalidad es doble pues tanto sirven levantados para retener la carga como abatidos para hacer de puente entre vagones.
El corte de vagones se arrimaba a una enorme rampa de hormigón y se frenaba al máximo con los frenos de husillo. Ahí es donde trabajábamos nosotros y cuando estaba listo avisábamos a los carristas para la carga. Ellos se las apañaban solitos para eso pues conocían un código de señales para hacer al conductor durante las maniobras de carga. Los carros de combate tenían que pasar por encima toda la composición de plataformas desde la rampa hasta el final haciendo malabarismos pues las orugas sobresalían de los laterales de las plataformas. Una vez completada la carga, los carristas se afanaban en amarrar los carros con cuatro cables colocados en cruz y tensados a tope, amarre que nosotros supervisábamos y por los que echábamos la bronca a los sargentos de los carros

(nosotros éramos cabos pero le echábamos la bronca a los sargentos diciéndoles "pues si no me hace caso, me chivo a mi teniente..."

). Y luego nos tocaba subir los testeros de nuevo y dejarlo todo "alicatao hasta el techo".
En esas labores, que hice creo un par de veces en los meses que estuve en Zaragoza, echábamos la tarde entera, pero a mi me gustaba por dos razones: primera y principal nos invitaban a merendar con barra libre de cerveza

, y segundo que era fascinante ver aquellas moles de acero haciendo malabarismos sobre otras moles de acero...
Qué tiempos aquellos...
