Ante una posible exposición a realizar en dicho castillo por su VI centenario, he querido abrir este hilo, para darlo a conocer.
El castillo está construido en ladrillo sobre taludes de piedra, que pudieran datar de época anterior, con un gran foso que lo rodea, fue levantado en el siglo XV por Mosén Pierres de Peralta y se sitúa en el centro de la villa. Además de un papel defensivo esta fortaleza desempeñó el de mansión palaciega de los marqueses de Falces, descendientes de Pierres de Peralta.
Mosén Pierres de Peralta, (Pedro “el viejo”), fue un noble leal, del bando navarro agramontes, un buen vasallo al servicio del Carlos III “El Noble”, a su muerte su hijo Pedro “El Joven”, mantendría importantes y estrechas relaciones con los Reyes Católicos, creando una escisión en el bando agramontes, fue partícipe de la muerte del Obispo de Pamplona (Nicolas Chabarri), y junto con su padre podrían ser protagonistas de una serie al estilo juego de Tronos.
Fernando el católico le concederá en 1513 al nieto de éste Alonso Carrillo de Peralta, el marquesado de Falces, consolidando su poderío sobre toda la comarca. La familia residió por cinco siglos en el castillo palacio de Marcilla, desde la construcción de éste por su padre Pierres “el viejo”.
En 1976 el Gobierno de Navarra comprará el castillo a sus propietarios. Diez años más tarde comenzará la primera remodelación del exterior y después de varias décadas de abandono y de permanecer en un estado ruinoso se abordará su restauración en profundidad, ocupando hoy en día sus instalaciones, la Casa Consistorial y dependencias municipales.
Una anécdota del castillo, es que hasta 1848, se mantuvo durante más de cuatro siglos en poder de los marqueses de Falces en el Castillo de Marcilla, la espada Tizona del Cid, la cual fue entregada por los reyes católicos a Pedro de Peralta y Ezpeleta “El joven” en depósito para su custodia, como agradecimiento a los servicios prestados a causa de su matrimonio, 'por considerarle digno de ello'.
Como la mayoría de los castillos de Navarra, el castillo de Marcilla fue uno de los castillos que ordenó demoler el cardenal Cisneros, regente del Reino, tras conquistar Navarra y tras la incorporación de Navarra a Castilla, pero lo cierto es que fue el uno de los pocos castillos que no fue destruido.
Cuenta la leyenda, que la marquesa Ana de Velasco se enfrentó valerosamente en 1516 a unas tropas guipuzcoanas al servicio de Castilla y comandadas por el capitán Villalva, impidiendo que se llevase a cabo la demolición de la fortaleza, decretada por el cardenal Cisneros.
“ Venís a intimarme la rendición de esta fortaleza
para sumarla a la obra de
devastación y ruina, incendio y pillaje, torpemente decretada.
Confiais os entreguemos estas torres y estas armas,
olvidando nuestra dignidad y vuestra vileza.
Sabed que no hemos de rendir a vuestros pies el honor de mi casa….
Si al rey vuestro señor place mi castillo,
venga por él,
que yo no he de rendirle al más villano de los soldados,
cuyas manos, envilecidas por el crimen,
jamás empuñarán las llaves de este recinto”
La marquesa Ana de Velasco al ser informada de la llegada de los castellanos, Doña Ana ordenó aprovisionarse de víveres y disponerse para la defensa.
Cuenta la leyenda que fue la marquesa de Falces, Ana de Velasco, quien logró salvar el castillo de la demolición ordenada en 1516 por el cardenal Cisneros. A la llegada de los soldados la Marquesa dispuso un gran banquete,les tributó un gran recibimiento y los castellanos se embriagaron, por lo que no le costó desarmarlos y vencerlos en una humillante derrota. y se preparó para la defensa.
En atención al trato recibido, Don Hernando del Villar permitió a la dama salir de la fortaleza con sus pertenencias y servidumbre. La heroína le respondió en tono altivo que era ella la que concedía la vida. Desarmados, los soldados tuvieron que abandonar el castillo, humillados por la astucia de Doña Ana de Velasco.
Otra anécdota, es el concurso de lanzamiento de "La Rabiosa" (Azada), que se celebra durante las fiestas patronales en los fosos del castillo, aparte de otros actos y festejos.









Bienaventurados los cortos de vista porque no podran ver mi careto de lejos. 