Lo primero, perdón por el retraso, pero voy a echar la culpa de ello a Ferasencio por pedir cosas tan raras como la impresión 3D en el Neolítico…
Empezamos con LO MÁS DIFÍCIL, CON DIFERENCIA, DE LA IMPRESIÓN 3D: LA ELECCIÓN DE LA MÁQUINA.
CAPÍTULO 1.- ELECCIÓN DE LA IMPRESORA
Hay una inmensa variedad de impresoras 3D en el mercado, lo que repercute en su bajada de precio debido a la competencia entre marcas y que nos beneficia a los consumidores. Sin entrar en detalles ni comparativas, de las que hay montones en youtube, lo que hay que valorar es qué vamos a imprimir con ella y, desde luego, cuanto podemos/queremos gastarnos, que al final va a ser muy probablemente lo que incline la balanza hacia uno u otro lado. También hay que tener en cuenta DONDE vamos a colocar la impresora. Estas máquinas HACEN RUIDO, A VECES MUCHO RUIDO, y si la ponemos al lado de la tele es probable que “la máquina de reñir” nos prohíba usarla cuando ella ve el “Sálvame” o su serie favorita (lo que viene siendo toda la tarde). El ruido proviene no solo de los cuatro o cinco motores que tienen, sino también de los varios ventiladores. Hablaremos de todos ellos más adelante.
También hay que tener en consideración el tipo de plástico con el que vamos a imprimir normalmente, ya que hay muchas variedades de plástico y no todas las impresoras pueden usarlos todos. También habrá un capítulo sobre el filamento.
Mis recomendaciones a la hora de elegir máquina:
1º Que admita cualquier rollo de filamento normal. Algunas marcas como Da Vinci venden sus propios rollos dentro de un cartucho exclusivo y eso solo sirve para tener que comprarlo a la marca a un precio cercano AL DOBLE de un rollo normal, o incluso más caro si el rollo/cartucho pesa 500 gramos en lugar de los 750-800-1000 de los rollos genéricos.
2º Que permita al menos la impresión con ABS y PLA, los dos tipos de plástico más populares. Opcional la impresión con filamentos elásticos, que sirven para imprimir carcasas para móviles, juntas para cajas herméticas y cosas similares. Para “lo nuestro” no lo veo necesario.
3º Si vas a imprimir con ABS es imprescindible que la impresora tenga lo que se conoce como “cama caliente”, capaz de llegar a los 100 grados, y recomendable que sea cerrada (parecida a un microondas) para evitar corrientes de aire que afecten a la pieza. Si la última capa impresa se enfría demasiado rápido no se adherirá bien a la capa superior y la pieza terminará por desgajarse por ahí. Para imprimir con PLA ni la cama caliente ni la impresora cerrada son necesarios.
4º Si por falta de espacio en casa vas a imprimir en el salón o una sala compartida de casa, interesa una impresora cerrada que te garantice un nivel bajo de ruido. Algunas impresoras cerradas siguen siendo muy ruidosas por lo que conviene saber las opiniones de gente que haya probado ese modelo, por ejemplo en youtube.
5ª Para imprimir piezas grandes, interesa una máquina de “gran formato”. Las impresoras suelen tener una zona de impresión de unos 20x20x20 cms, más que suficiente para piezas exin normales. Pero no caben arcos muy grandes o algunos tejados que he diseñado. Una de 30x30x30 cms da margen para imprimir piezas mucho más grandes, pero armarse de paciencia…
6º Hay máquinas que vienen con “memoria” y son capaces de recuperar una impresión después de un corte de suministro eléctrico. Esto es interesante en todos los casos, sobre todo si vas a imprimir piezas grandes que tardan varias horas (imagina que después de estar imprimiendo durante 7 horas y, faltando unos pocos minutos, se va la luz… Te queda una cara para hacer un selfi viral), pero es necesario en zonas donde los cortes de luz son habituales.
7º Si no te consideras un manitas, te interesa una impresora que venga totalmente montada o que solo necesite poner dos tornillos y unos cables diferenciados por colores. Si te atreves y compras una que venga hasta el último tornillo suelto tardarás unos días en poder probarla, pero aprenderás qué tocar en caso de avería. Y la satisfacción al ver que imprime bien es muuuucho mayor.
Lo que no recomiendo de ningún modo es comprar una de esas máquinas “infantiles”, diseñadas para que los niños impriman piezas diminutas en el colegio. Caca, nene. No son baratas y en cuanto pierdas el miedo a la impresión 3D (lo que viene siendo imprimir un par de piezas o tres) ya no te valdrá para casi nada. Tampoco recomiendo una demasiado barata (y mala) con la idea errónea de comprar otra mejor más adelante “cuando ya sepas imprimir”, ni las que cuestan más de mil euros. Una entre 150 y 400 euros es suficiente desde mi punto de vista. Y por si os interesa, me gusta la Anycubic 4pro max v 2.0 que puedes ver aquí:.
Las impresoras de resina tampoco entran en mi lista de favoritas. Quizás la máquina no sea excesivamente cara, pero los botes de resina sí lo son. Este tipo de impresoras está muy bien para imprimir figuras con mucha resolución pero para las piezas normales de exin no se necesita tanto detalle, y lo que no me gusta de la resina es que es pringosa y después de imprimir hay que procesar la pieza para que cure la resina y no ensucie todo.
En resumen, la elección de una máquina queda así: Impresora de filamento, con cama caliente de al menos 20x20x20 de volumen de trabajo, preferiblemente cerrada y que recupere la impresión después de un corte de corriente eléctrica. Otras especificaciones son opcionales.


