Dirigiendo mi Rikmorscopio hacia los planetas lejanos del Universo Exin y más específicamente al planeta Walabrandt, encontré, entre una gran variedad de especímenes muy diversos y fascinantes, un extraño conglomerado biológico parecido a una colmena o coral, una colonia de entes vivientes interdependientes, organizados y agrupados en celdas, conectados como en un andamiaje, una especie de placa que se yergue verticalmente con crecimiento escalonado, sin embargo, dentro de la cual, la competencia por la supervivencia, reproducción, crecimiento y supremacía, entre unos y otros, se hacía evidente con gran fiereza e irrefrenable metamorfosis, en el interior de una prisión orgánica.
En el quehacer de la búsqueda de estructuras inteligentes extraRikmorterrestres hay que adentrarse en la tarea de detectar señales ocultas; aquí es donde radica la fascinación, pues existen maravillosos ecosistemas que son difíciles de descifrar.
Me he permitido llamarlo, el Muro de la Gran Belleza Mutante, cuyas características son, en efecto, engañosas y aparentemente simples, pero que esconden seres que se retuercen y tratan de comunicarse más allá de esa atmósfera lejana, con un lenguaje propio, lo hacen con intrincados patrones repetitivos, con acoplamientos de ensamblaje perfecto que hacen una seductora invitación a ser clonados en otros planetas, quieren ser vistos, para ser reproducidos tal cual o adaptados a un nuevo medio ambiente, con la ayuda de una evolución biológica espontánea o gradual; ajustes, acoplamientos, extirpaciones, implantaciones, entre otros procesos, traumáticos, pero necesarios, todo con el objetivo de expandirse exitosamente por todos los confines del Universo Exin. El propósito primordial y último.
Adentrado en el mundo Walabrandt, a través de estas, en parte, visiones y en parte en espíritu, es caminar entre penumbras misteriosas, con soles cercanos, que imponen contrastes marcados entre luz y oscuridad, sombrías avenidas silenciosas, entre construcciones ondulantes que parecen templos coralinos, calamares petrificados, caracoles entre oleajes y remolinos. Pero más adentro estaba el Muro de Gran belleza que procedí a mirar con un lente especial, lente que aparece a veces cuando uno se va quedando dormido, artefacto alucinante que me permite ver estos organismos claramente en colores brillantes, encaramados unos sobre otros, inquietantemente intercalados, rasgándose, devorándose mutuamente, cambiando su materia de manera insólita, mutando y emitiendo destellos de inteligencia de una biodiversidad estructural cautivante y belleza iridiscente.
Ya no sé si estoy en WalabrandtLand o es que me la he traído telepáticamente a mi cerebro, transformándose, mimetizándose con mis pensamientos.


Desmontando imaginariamente esta colonia de entidades, haciendo una cuidadosa disección, creo haber encontrado diferentes seres con características únicas que los hacen muy diferentes unos de otros, que es esencial, pues en la diversidad está la magia de la evolución dentro de esta misma estructura o que al parecer pueden tener el potencial de salir de su entorno y adherirse a nuevos organismos con nuevas funciones clave, así tal cual o con ligeras modificaciones.
A continuación, una descripción mas detallada de este magnífico muro viviente:










A continuación, muestro un ejemplo de una metamorfosis de uno de los entes para adaptarse a nuevas funciones:










Y bien, los elementos que se van añadiendo y los que se van desprendiendo, van y vienen de la imaginatósfera según la diversidad de los arsenales de cada planeta receptor hospitalario.
Bueno amigos exiners, eso es todo por el momento.
Un saludo y un abrazo para todos.
P.d. ¡Gracias Walabrand por el permiso previamente dado para usar una de sus maravillosas imágenes!





