Gracias a la segunda enmienda aprobada en EEUU, a principios de la década de 1790, todo ciudadano estadounidense puede portar un arma para defenderse. Y es por ello que no puede faltar una buena armería, en toda población del duro y salvaje Oeste. En ellas desde vecinos, ganaderos, cuatreros, tahures, agentes de la ley y todo tipo de personajes pueden aprovisionarse de armas y munición para sentirse seguros.
Aquí he recreado un edificio para la venta de todo tipo de artículos relacionados con la autodefensa y como no, para la pesca.
La mayoría de las piezas son West originales, salvo los arcos que son brico, alguna pieza nueva de color rojo de NG (inclinadas de 2x1, cornisas de 1x1 y losas) el tejado gris de PDJ.

El que quiere hacer algo pone los medios,el que no quiere hacer nada pone excusas.