En medio del desierto brillante y silencioso de Rikmoravia, entre dunas doradas y viento seco, se alza la antigua villa de Rikzahar. Las casas, a cada lado de la calzada de pequeños adoquines, casas hechas de bloques de mármol y tejados rojos, parecen resistir el paso del tiempo, protegidas por la sombra serena de El Gran Protector Del Desierto.
En la Casa Riksabir vive el sabio del pueblo, un hombre de barba y mirada tranquila. A él acuden los vecinos cuando hay dudas, enfermedades o sueños extraños. Su torre tiene una cúpula porque dice que desde ahí escucha mejor al viento del desierto.
En la Casa Morhaim vive una curandera llamada Oasis, madre de Morhaim, ella silenciosa pero sabia. Mezcla hierbas con arena caliente para aliviar dolores y prepara ungüentos que huelen a romero y piedra mojada. Siempre está despierta antes del amanecer.
La Casa Rikmun pertenece a un cantero fuerte y risueño que talla figuras en las columnas y arregla las paredes dañadas por la arena. Dice que cada piedra tiene un nombre, y que escucharlas hablar es parte de su trabajo.
Valmorik, en la torre más alta, es un extranjero venido del norte. Guarda secretos, mapas y libros en lenguas olvidadas. Habla poco, pero observa mucho desde su ventana alta. Algunos creen que vigila las estrellas.
Y en el centro, sobre una columna, la estatua del antiguo protector de Rikzahar extiende los brazos al cielo, como si bendijera el pueblo. Se dice que, si un día cae una gran tormenta, será él quien despierte y defienda las casas del viento y del fuego del desierto.
Así vive Rikzahar, entre arena, piedra y nombres antiguos que susurran cada noche con la voz del viento.












Gracias por la visita a este pequeño pueblo mini. Una comunidad que resiste las inclemencias del clima semi desértico. ¡Saludos cordiales!




Bienaventurados los cortos de vista porque no podran ver mi careto de lejos. 

