Esta es la casa-castillo de un modesto condecito de uno de los países del este, el país valenciano.
Como podéis apreciar, el conde tenía cierta obsesión con el tamaño pues era tirando a bajito, decían las malas lenguas que era algo paticorto y él siempre respondía que con que las piernas le llegasen hasta el suelo era suficiente... Su obsesión le llevó a gastarse casi todo el presupuesto en una alta torre cuya utilidad aún está en entredicho, pero la coronó con un bonito tejado azul que también combinaba con su afán de convertirse en un príncipe azul tras contraer nupcias con una princesita macizota, a poder ser de esas suecas rubias de ojos azules que pululan por nuestras playas.
El resto de la casa era tirando a humilde, por no decir que era un truño de casa, y acabado el presupuesto que consistía en dos palés de ladrillos y un saco de cemento tuvo que tirar de cuantos materiales de construcción tenía a mano como puede apreciarse en la cuarta y sexta fotos. También es el motivo por el que la casa es más alta que las torres... Son las torres chaparras...
La lapidación del autor será a las 5 de la tarde en la plaza pública. Se ruega la máxima asistencia y apuntar a la cabeza para no dejar cojo al pobre hombre.






Bienaventurados los cortos de vista porque no podran ver mi careto de lejos. 

