Este tipo de fortalezas no son sólo costeras (por ejemplo, en España tenemos los ejemplos de Ciudad Rodrigo o Jaca), pero son muy habituales cerca del mar (por ejemplo, en las costas del Caribe), ya que los barcos eran excelentes emplazamientos artilleros.
Las diferencias con la fortaleza tradicional son obvias: los muros son más bajos, pero más gruesos, y a menudo presentan curvaturas y declives para facilitar el rebote de las balas enemigas. No hay torres espigadas, pero sí garitas y emplazamientos para fusileros. En los muros ya no hay almenas, sino grandes aberturas para las piezas de artillería.
Una nueva época, en definitiva, y de nuevo la constatación de que, en la guerra, las posiciones defensivas no constituyen la mejor opción para ganar un conflicto a largo plazo. Este tipo de fortificaciones pronto quedó obsoleto ante las mejoras de la artillería. Con todo, el conservadurismo militar hizo que fuertes parecidos se siguieran utilizando hasta la I Guerra Mundial (e incluso hasta el principio de la segunda), con resultados desastrosos, un gasto enorme y millares de muertos.
En fin, aquí está mi versión, un castillo en forma de estrella de ocho puntas con un núcleo macizo de muros en declive.
Constituye una forma más de probar el sistema de muros inclinados, rematados por paredes rectas en lo alto, que ya utilicé en el susodicho mega-alcázar y, también, en los pilonos del templo egipcio.
Espero que os guste.













Bienaventurados los cortos de vista porque no podran ver mi careto de lejos. 




