Todo empezo así, improvisando como siempre...

Siguió subiendo...

Y en esto acabó.




La obra quedó ahí y se hizo la noche... Salió la luna.

Y todo el mundo se fue a dormir tranquilamente...
Pero...
A la mañana siguiente...
¡CIELOS! NO TENIAMOS LICENCIA DE OBRAS
Y apareció la cuadrilla del Ayuntamiento a ejecutar el derribo.



Menos mal que antes me dió tiempo a tomar la última foto de la obra ejecutada el fin de semana.
Chao. Espero que os haya gustado este mal cuento.









