El otro día vi una película de troles (Troll). Al principio de la película, un padre ha llevado a su hija en la cima de una montaña. Desde ahí otean la montaña de enfrente. "Mira bien", le increpa el padre "¿Qué ves?" Al principio la niña no ve nada pero, poco a poco, las piedras van mostrando sus formas y va viendo que la montaña está llena de troles gigantescos. De hecho, la misma montaña está hecha de troles. Los troles son de piedra. Los troles son la montaña. Cuando miras la montaña fijamente, entonces, ves los troles. Están ahí, esperando que los veas.
Hoy quería reproducir unas estatuas de piedra antiguas con ladrillos de 2x1 y 1x1 y, la imitación, me ha quedado tan mal que, al final, he decidido que me pasaba a los troles que eran más fáciles. Primero he hecho uno, luego otro y luego otro. Después, mirándolos, se me ha ocurrido que si los ponía uno contra otro quizás tendría una torre hecha de troles. Y, como he visto que la cosa quedaba curiosa, he cerrado la torre con un cuarto trol.
El juego está en mirar fijamente la torre y acabar viendo los troles. Alejándose, a veces, se ven mejor.
Hay cuatro troles.

























