Ya sé, ya sé. Alguno me llamará hereje. Lo acepto. "La palabra proviene del latín haeretĭcus, que a su vez procede del griego αἱρετικός (hairetikós), que significa 'libre de elegir'. Así, pues, en líneas generales, un hereje es una persona que asume la posibilidad de elegir libremente seguir un dogma diferente del que le es impuesto por una doctrina, religión o secta" (Googel IA dixit). Definitivamente, soy un hereje. Ahora al grano.
Seleccioné unas cuantas piezas malas, malillas de verdad, de aquellas que no hay manera de que se sostengan y de las que no me genera ningún tipo de remordimiento desprenderme de ellas. No son ni PDJ, son una rama perdida absolutamente decadente de algún fabricante irresponsable. Incluso por detrás, el hueco es irregular. En fin, que hice una pirámide y la dejé 20’ al horno a 240°. Y esto es lo que pasó. Lo de la piedra era para dar presión al conjunto.


Aspecto final (Por delante y por detrás)





Bienaventurados los cortos de vista porque no podran ver mi careto de lejos. 


