Puesto que este foro en parte está dedicado a compartir nuestras experiencias, permitidme que os cuente un poco la mía, os puede parecer ridículo pero me siento muy identificado con vosotros, como si hubiera descubierto "otro yo" gracias a internet. El exin castillos formó parte de mi niñez y fue el mejor juguete que tuve, tanto jugué con él y me marcó tanto que estuve muchos años deseando estudiar arquitectura. Afortunadamente me di cuenta a tiempo de que no me iba a dedicar a construir maravillosos castillos y elegí otra carrera
El caso es que me lo regalaron para la primera comunión (mejor dicho, me lo regalé). Tenía un amigo al lado de mi casa al que le regalaron los reyes el golden VI en el 89. Me encantó desde el principio y quedábamos para jugar con él. Pues bien, como suele pasar en las comuniones los familiares te hacen regalos, y tenía una tía que tenía una tienda de juguetes. El caso es que tenía en la tienda el golden VI, y cuando lo vi me entró la desesperación, y con la cara más dura que os podáis imaginar le insinué a mi tía sobre lo que me iba a regalar, y a través de un milagro (quizá porque como iba a tomar la comunión recé bastante o quizá porque mi primo era mi padrino jejee) mi tía me dijo que pasara por la tienda y que eligiera un juguete. Fui a la tienda (y esta vez no con un milagro, sino con toda la cara dura del mundo) elegí el golden VI. Todavía hoy me ruborizo pensando cómo podía tener tan poca vergüenza. Pero el caso es que fue el mejor juguete que tuve, seguramente porque lo elegí de entre toda una tienda de juguetes, puse el listón demasiado alto a los Reyes Magos. Ni siquiera me esperé a tomar la comunión, no me pude resistir y lo monté antes de hora. De hecho, en el vídeo de mi comunión en el que salen todos los regalos que me hicieron juntos en mi habitación, sale el castillo montado. Incluso le dije a quien grababa que cogiera un primer plano del castillo. Intentaré capturar una imagen y la colgaré. Vamos, lo mío fue amor a primera vista.
En fin, perdón por el rollo, pero necesitaba contarlo. Freud tendría algo que decir sobre esto…











