Claro que antes de todo esto ha habido cirugía.
Al malote he tenido que separarle ambos brazos y volvérselos a colocar (con abundante enmasillado) en una posición propicia para sujetar a la chica. El brazo de la pistola no hacía falta cambiarlo en realidad, pero prefería ponerle apuntando más alto.
Con la pobre chica he hecho una carnicería: he separado la cabeza, los brazos y los antebrazos, además de dividir el cuerpo en dos por la cintura. Luego, pegamento, enmasillado y pintura. También he cambiado un poco la forma del sombrero.
El gesto de la chica no es fácil de disimular, ya que el personaje original está con una sonrisa de oreja a oreja. Espero que el sombrillazo que está dando al malote deje claro que se la están llevando por la fuerza.
Espero que os guste.











