No pueden decir lo mismo los dos botelloneros que beben amigablemente en la puerta de la escuela: hoy es domingo y está cerrada. Al lado, el pistolero negro se interesa por el guapo bebé de la china, que se ha recuperado de sus paperas (lo cual es bueno para el médico, que también seguirá vivo).
En el establo, el minero abreva a su burro y se prepara para irse a arañar las rocas, a ver si esta vez hay suerte...







