La casa original se encontraba entre dos ombúes y allí se instalaron Don Enrique y su hija Irene. Amantes de los árboles, no descuidaron este tema, los parques fueron diseñados por el paisajista también belga Flamand. La Finca contaba con una interesante variedad de árboles, muchos de especies autóctonas, que le confieren al lugar un entorno de características excepcionales.
En 1913, los Fernández Beschtedt tuvieron que desprenderse del Castillo, y así llegó a mano de Doña Matilde Golpe Brañas, viuda de Manuel Naveira, escribano y cónsul de la Argentina. Su único hijo fue José Roque Naveira Golpe. Manuel poseía en Buenos Aires 159 propiedades y 49.900 hectáreas en La Pampa con varias estancias destinadas a la ganadería y agricultura. Era enormemente rico. Manuel falleció en Buenos Aires a los 64 años en 1905 luego de solo 15 años de matrimonio. Fue Doña Matilde quien decidió cambiarle el nombre al castillo por “San José”, patrono de su hijo Pepe. Pepe Naveira decidió continuar la ampliación de la casa, contratando al mismo arquitecto y convirtiéndose finalmente en un entusiasta y experto del arte gótico. Respetuoso de las tradiciones no permitió que los árboles plantados por los antiguos dueños se perdieran y así la casa y el parque siguieron creciendo y hoy encontramos ejemplares que tienen más de cien años. En 1922, Pepe Naveira se casó en la iglesia San Miguel Arcángel con Elina Fernández Beschtedt, donde increiblemente ella había nacido hacía 25 años. “San José” desde entonces ha visto crecer varias generaciones, ha presenciado bautismos, casamientos y sigue perteneciendo a la familia.







Bienaventurados los cortos de vista porque no podran ver mi careto de lejos. 



