Fecha: 31/10/2013
Tiempo invertido: 3 horas
Circunstancias: Me apetecía usar los ladrillos grises, que hasta ahora solo he utilizado en el Faro del Mar Bravío. El castillo resultante no tiene una puerta normal, sino una gran boca dentuda y sanguinolenta y un torreón retorcido. Aunque se distorsionan los colores en las fotos, lo más apropiado era un fondo rojo sangre, pues estamos ante el Portal del Averno (es esa boca, en cuya lengua se posan el toro infernal y el mismo Luzbel). Ha servido también para decorar la mesa con las chuches, a la espera de que los niños vengan con su disyuntiva del truco o trato.
Piezas: Unas 650, pero no he podido contarlas.
Observaciones: Fue difícil dar forma a la faz monstruosa, pero ayudaron mucho los muñecos que encontré en el mercadillo del Jueves de Sevilla.
¡Contemplad la cara risueña y demoníaca que se muestra en la fachada principal del castillo! La boca es una grieta interdimensional en el muro que lleva hasta el mismo infierno. Los ojos se abren en las dos torres cilíndricas de atrás.

He aquí la Guarida de Luzbel:

Sobre la lengua que conduce al Portal del Averno, se encuentra el mismo Luzbel, recibido por el Toro Infernal:

En una de las torres, vigila el autómata Exterminador:

En el otro costado, está el torreón retorcido en cuyas mazmorras están encerradas las Almas Perdidas:

Y, desde su fortaleza, Luzbel os observa:



Bienaventurados los cortos de vista porque no podran ver mi careto de lejos. 













