Estaba liado el otro día con el serrucho y el torno destrozando piezas (quiero decir, diseñando piezas nuevas) cuando se me ocurrió una idea peregrina: ¿y si le hacía a mi novia unos pendientes exineros?
Dicho y hecho: con unos ganchitos del bazar chino y dos ladrillos 1x1, he aquí el resultado:

Ah, y le han encantado...




Bienaventurados los cortos de vista porque no podran ver mi careto de lejos. 


